La Diputación redescubre el mural realizado por el pintor Francisco Hernández para el Centro Cultural Provincial

Elías Bendodo ha considerado “una obligación moral devolver a los malagueños esta obra de arte para que la puedan disfrutar”

La Diputación ha redescubierto hoy el mural realizado por el pintor Francisco Hernández para el Centro Cultural Provincial de calle Ollerías, tras llevar más de 12 años oculto. El presidente de la institución, Elías Bendodo, acompañado de la diputada de Cultura

y Deportes, Marina Bravo, ha asistido a este acto junto con el propio artista.
En 1999, con motivo de la inauguración del Centro Cultural Provincial, el presidente de la Diputación  por aquel entonces, Luis Vázquez Alfarache, encargó unas obras a varios artistas malagueños: Félix Revello de Toro, Eugenio Chicano, Gabriel Alberca, Carlos Durán y Francisco Hernández.
El proyecto de Hernández fue el de un mural con motivos alegóricos malagueños que se situó a la entrada de la sede y que ocupa el frontal de una sala recientemente denominada ‘Emilio Prados’. En el mismo, se representa a la Patrona de Málaga, la Virgen de la Victoria, entre otros motivos oníricos. Tras su inauguración, no obstante, se decidió cubrir dicha obra pictórica.
Para el presidente, desde la Diputación se considera “una obligación moral devolver a los malagueños esta obra de arte y recordar la trayectoria artística de este pintor, además de mostrar nuestro orgullo por poder contar en nuestro patrimonio con esta obra pictórica tan representativa”. Por este motivo, “hemos decidido redescubrir este magnífico mural para que todos puedan disfrutar de él”, ha añadido Bendodo.
Francisco Hernández
Este pintor y dibujante autodidacta, aunque nacido en Melilla (1932) desde siempre se ha sentido veleño y axárquico. Fue uno de los artistas de la generación de los años 50 que supo romper con la pintura costumbrista decimonónica que se venía practicando durante prácticamente toda la primera mitad del S. XX en Málaga.
Su exposición en la ‘Sociedad Económica Amigos del País’ en 1955 fue determinante en su acercamiento a las vanguardias, siempre desde la independencia y autonomía personal desde la que irá evolucionando en una búsqueda personal de su propio estilo, de corte realista,  en el que solía introducir elementos oníricos y religiosos.
Entre 1974 y 1976 la obra de Hernández se hace en parte más dramática. Elementos surrealistas que se mezclan con los de filiación expresionista. La Alegoría del cante jondo, de 1974, es una obra que sintetiza muy bien las preocupaciones plásticas, metafóricas y simbólicas de Hernández a mediados de los setenta.
A partir de finales de los setenta, la pintura de Hernández se hace más barroca, más volcada hacia la iconografía religiosa, mitológica y clásica, con abundantes composiciones que rememoran el pasado greco-latino, la pintura clásica europea, la imaginería de la Semana Santa, los temas mediterráneos y la simbología relacionada con la comarca de la Axarquía en la que vive.
Sobre todo en la producción de los noventa, abundan los escorzos, la gestualidad teatral de las figuras y la inclinación escenográfica. Formas geométricas básicas, simetría compositiva, colores contrastados, estructura basada siempre en un sólido dibujo, presencia de personajes religiosos y numerosos signos y elementos simbólicos constituyen las principales características del estilo de Hernández durante los dos últimos decenios de actividad pictórica. En el momento actual, los signos de los graffiti callejeros centran primordialmente su interés.
 



- Fecha: 27/12/2011

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